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Redes sociales y CPM personal

En su presentación en el reciente evento ‘Graphing social patterns’, Charlene Li, de Forrester, habló del "CPM personal" como la unidad para medir las inversiones en una red social. CPM se refiere al "Coste Por Mil" impresiones, utilizado habitualmente para la publicidad con banners. Es decir, que una red social tendrá mayor o menor valor en función de la capacidad de sus miembros para influir en la demanda de determinados productos y servicios.

  

Es posible que sea verdad, pero también que no. Esto del "CPM personal" no deja de ser una comida de olla de las que se hacen los analistas para justificar la mínima rentabilidad que generan hoy en día las redes sociales. Es cierto que esto último es una disfunción de la lógica económica provocada por el monopolio de Google en las búsquedas y su desmedida promoción de los adwords, pero también es verdad que lo del "CPM personal" resulta difícil de creer.

Básicamente, lo que viene a decir Li, que curiosamente es francesa, es que en el futuro se pagará por la capacidad de una persona para influir en las compras. Es decir, que un usuario muy influyente tendrá un entorno que le seguirá ciegamente y, como consecuencia, las grandes redes sociales se pegarán por captar a estos usuarios tan influyentes.

Dicho de otra forma: lo que Alvy diga sobre tal o cual producto generará semejante estampida compradora que los dueños de los productos estarán dispuestos a pagar a los microsiervos para que hablen en su favor. A mí me resulta difícil de creer. No porque dude de la capacidad de influencia de Alvy, que la tiene, sino porque si cobra por ello, perderá credibilidad y, por tanto, influencia. ¿Credibilidad o dinero? Los seres inteligentes saben que lo primero es mucho más valioso a largo plazo.

Es verdad que hay casos en la blogosfera española de personas que han "vendido" su influencia. Yo mismo lo hago en este blog (por algo es corporativo). Pero una cosa es echar una mano a un amigo (o a uno mismo) a cambio de unas acciones y otra bien distinta cobrar de Renault a cambio de escribir un post alabando sus coches. El día que la Web 2.0 se convierta en un mercado de CPM personal, lo que nos esperará será una Revolución 2.0 de personas contra marcas.

Sea como fuere, Li habla de otras cosas que sí son auténticas preocupaciones a día de hoy:
– La necesidad de crear sistemas de login unitario para redes sociales. Y reconoce que OpenID tiene sus fallos.
– El futuro más inmediato se llama Data Portability. Es decir, que los datos son de cada usuario y se los podrá llevar a la red social que quiera.
– El reconocimiento de que las redes sociales actuales no reflejan para nada nuestra verdadera gráfica social. En Facebook, por ejemplo, nos faltan los amigos del gimnasio, los colegas del fin de semana y, sobre todo, la familia. Aunque reconozco que un servidor tiene en Facebook a su primo ūüėČ

Por cierto, conocí personalmente a Charlene Li hace diez años en Amsterdam. Es el arquetipo de analista que trabaja exclusivamente por dinero y que, con la ayuda de esa frialdad, es capaz de resumir lo que el sector quiere creer. Es decir, su trabajo no consiste en hacer grandes reflexiones (entre otras cosas, porque ella no cree demasiado en Internet), sino en entrevistar a mucha gente y analizar lo que dicen para repetirlo de forma concentrada. Vamos, que Li nos dice lo que queremos oír. Triste, ¿verdad? Pues de ahí nacen las burbujas.

 

¡Ah! Su presentación está en Slideshare: